Domingo por la noche. Llueve en Londres, para sorpresa de algún que otro guiri despistado como nosotros… Nos hemos dado cuenta de que en la maleta no llevamos paraguas. ¿Desde cuándo uno piensa en ir a África y se visualiza con un paraguas bajo el brazo? Lo cierto es que ahora en Kenya es invierno y que el año pasado ya aprendimos que la maleta ha de contener algo más que pantalones desmontables de Coronel Tapioca y camisetas monas de manga corta. Pero… ¿un paraguas?
Pues lo que decía. Estamos en Londres, muy agradecidos a la hospitalidad de Chou que generosamente nos ha cedido su casa para quedarnos hasta mañana, momento en el cual despega nuestro vuelo a Kenya. Ya en Barajas tuvimos una “animada” conversación con el apasionado azafato de facturación que, para demostrar su desbordante vocación, intentó cobrarnos 75 euros por llevar sobrepeso en las maletas. Tres bolsas, para ser más exactos, con un total de 27 kgs de media por maleta. Yo empecé probando con la técnica de “ten compasión, todo lo que llevamos dentro es material escolar para los niños de África” pero aquel motivado trabajador de Iberia no estaba dispuesto a perder su puesto por un par de listillos conmovedores. Así que tras rehacer los bultos y comprobar que seguían teniendo sobrepeso conseguimos levantar la voz lo suficiente como para que llamara a su supervisor (según Mr. Motivado “desde el 6 de mayo no hay nadie en Barajas con autoridad suficiente para permitir que una maleta pese más de 23 kgs” como si estuviéramos hablando de autorizar un cargamento de paraguas made-in-china; eso sí, si pagas 75 euros te dejan meter las maletas que tú quieras). Pero en fin, que con una simple llamada de teléfono, Mr. Supervisor entendió el asunto y autorizó a Mr. Motivado a que facturara las maletas con el peso que nos diera la gana. Y es que el detalle de volar con la Iberia Plus Oro tiene sus ventajas…
Y mañana vuelta a empezar. Intentaremos pelear, esta vez en inglés, para que lleguen todas las donaciones que hemos conseguido encajar en las maletas… a todos gracias por ayudarnos a practicar tan bello idioma
Volamos en British hasta Nairobi directos. Unas 8.30 horas de vuelo que pasarán volando entre bandejas de comida y películas de mucho amor y mucho lujo. Cuando lleguemos nos esperan Esther y Manaseh, los señores de la casa en la que nos alojaremos durante este mes, y de ahí cogeremos su coche hasta Olekasasi, el pueblo donde se ubica el orfanato.
Durante las próximas semanas tenemos ya reuniones cerradas con gente de allí. Primero con el Board de St. Paul’s, máximo órgano de gestión del orfanato y piedra angular de nuestras actividades de las próximas semanas. Luego también con un representante de Safaricom, empresa equivalente a Telefónica en África, a quien presentaremos el proyecto del centro de capacitación para ver si les puede interesar. Con un profesor de la Universidad, con residentes a nivel local… en fin, un no parar. Os iremos contando sobre la marcha.
Eso es todo. El próximo Blog lo escribiremos ya desde Nairobi. Si a alguien se le ocurre cómo construir un paraguas con poco material que avise! Estoy deseando volver a ver a los niños… seguro que a ellos se les ocurre algo.

